
Mirar hacia atrás no es sólo para fotografiar el último recuerdo de tus pupilas penetrando mi partida, también es para alimentar el llanto de ver que no lo están.
Me gusta caminar sin mirar atrás, y quedarme con la imagen dibujada en obra de arte de tu rostro esperando por mi… me alimento de esa mentira en tiempo de hambre.
No me atreví a torcer el cuello y exponerlo a la isquemia ocasionada al ver tu nuca partir, y como imagen de espejo ser yo la del otro lado que espera que seas vos el que vuelva a ver para atrás, y notes la sangre que escupen mis ojos al verte partir.























