miércoles, 5 de mayo de 2010

Salmoneándome

Sigo nadando contra corriente,
y sólo logro oír el latir de los osos hambrientos.
De que sirven terceras oportunidades,
si no para mostrar que efectivamente no servía.
Y de qué me vale que te quiera… si no sos lo que quiero?


Quiero escurrirme por tus huesos,
hasta sacarte los ojos.
Adherirme a tu piel hasta que pierdas la forma,
y vaciarte las venas para ser sólo yo la que corra por ellas.

Quiero mojarte los ojos con mi ausencia,
y que hierva tu saliva en mi huella,
hasta llegar a ser evaporada por tu piel.

Quiero que tus rodillas caigan,
al sentir el sabor de la carne que te incrusta el recuerdo
una vez derramada en tu cuerpo.


El agua esta fría…
….helada.
Nado estéril a lo alto,
sobre-esfuerzo derrotado.
Ahora la sangre caliente de los osos,
me arrastra como buen abrigo.

2 comentarios:

Bellaluna dijo...

Que cueste desenredar la piel, que duela olvidar los ojos, que cuando se seque la saliba la piel queme, que el sabor del sexo en la lengua no se pueda olvidar jamás.

L.

♦PªU♦ dijo...

Hola Bellaluna!
...Y que la distancia arda tras el ombligo.
Gracias por el comentario!
Saludos