
Lo que le gusta a mi gente a muchos nos hiere,
risas con llamas que queman el alma.
También hemos bailado sobre charcos a causa del dolor ajeno…
envidias que secan sonrisas.
Nadamos en líquidos etílicos sedando el dolor refugiado en la esquina del cuarto.
Sonrisas que maquillan el daño.
Lo que le gusta a mi gente, es ver desvanecer el brillo de la pupila ajena,
el que cuente más secretos del otro gana 3 grados de estima.
Es la noche superficial de los trajes, los brillos, los tacones…
Es encontrar el amor en la billetera llena de un alma hueca.
Lo que le gusta a mi gente es despojarse de su lealtad y refugiarse en la mejor sombra, en donde se logra apreciar mejor el brillo de las espaldas expuestas como imán al filo…
porque claro de frente sería sólo un circo.
Hablo de mi gente como decir mi raza… la raza humana, esa que camina en manada y actúa como primate… porque mi gente de verdad, esa que refugia mi alma, es el opuesto a mi gente de raza… a la auténtica les gusta los abrazos que se entregan desde el ombligo, son esas personas amables, pero amable, de que se dejan amar y se entregan como uva al vino.
Lo que le gusta a mi gente, a mi gente de verdad... es secar la lágrima de su enemigo y levantar del polvo los pedazos dañados de sus amigos.
Es darle melodía a una carcajada, es acompañar a la soledad en su visita, y despedirla con pellizquito en nalga.
Es llorar de alegría, es caer por la risa, es tropezar con la vida, es avanzar dándole una oportunidad al recuerdo.
Lo que le gusta a mi gente de verdad, no se compra en la esquina… se siembra en el alma, y los frutos se comparten con mi gente de raza.
Dedicado a La Comuna, y a mis amigos fuera de ella con nombres y apellidos