
Sólo quedan los fantasmas de las risas y de los algodones de azúcar. De fondo se logra oír el sonido de alguna rueda herrumbrada aún dando vueltas. Creo que el premio del “pase especial” ya no es tan especial si de Parques de Diversiones desolados se trata. Imagino donde podía haber un payaso, ahora tal vez este animando alguna fiesta infantil de algún niño presuntuoso que no le hace falta tanto la sonrisa como a mí.
El sonido de lo que pudo ser un gentío divirtiéndose y niños gritando, ahora es tenebroso, se oye de fondo su eco erizando mi piel, se siente el aliento verde de los caballos del carrusel…
Vaya!… el sonido de la rueda herrumbrada era la montaña rusa que aún logra dar un par de vueltas, aunque parece ser empujada por algún alma suelta. Ahí cometí mi primer error, mostrarle mi pase especial a una sombra y montarme en este juego, que a la tercera vuelta, hasta yo emano aliento verde como el caballo de la sonrisa eterna y pelaje azul del carrusel. Al fin logro ver tus besos, van en el último vagón… se pierden con el gris del cielo.