
Tan perdida como hoja seca en alta mar, aunque el otoño se asolease en plena arena.
Tan aquí sin allá… con palabras cromadas y en aguja, con recuerdos plasmados en mi pecho, se deslizan dibujando líneas cartográficas para ubicar tu piel, y hallar los besos que se ocultan tras tu garganta.
Con mis rodillas derrumbadas cerrando el paso del viajante que va a la costa, y el tiempo haciendo sístole y diástole en su tic tac como mecanismo de distanasia.
En la comisura de mi risa rota se desliza una gota triste y otra con tu mueca de cine mudo que tragó mi pupila, para que el viento no me la arrebatase nunca.
Tan perdidos nuestros pasos en medio abrazo, sin entender que mientras nos sujetamos, no hace falta caminar.