
Las uvas abrazadas al galillo que no se atrevió a gritar, fermentando mi cerebro para no pensar más. Escondiendo bajo la alfombra pedacitos de mí, para que no estorben cuando necesite NO ser yo para seguir a tu lado. Sólo me queda decorar el vaso para que tenga piedad y no se derrame con tu última gota diaria. Aún cuando creí tener la humildad para estar en segundo, tercer o cuarto lugar, ¿qué se yo? ahí donde me tengas… no dejo de querer ser el ombligo de tu mundo.
Nunca fui de las que gritaban BINGO, o les caía una cuita de pájaro en la cabeza… pero tampoco quiero pensar que el amor apuesta a la suerte.
Después de perder mi pétalo de 4 hojas, todos los viernes pedaleo hacia el pasado, hacia un completo extraño que una vez amé, que una vez tomó todas las células de su cuerpo y me las entregó como confeti, hoy no nos han presentado. Y ahí estoy yo, callando los fantasmas del pasado con la música mientras pedaleo cada vez más fuerte para alejarme, y sólo logro llegar al mismo lugar… a atrás, donde la rutina era la misma pero el aire otro, donde estaba a punto de conocerte y no al borde de olvidarte.
La única suerte que tengo, es que aún me quedan 3 vidas. La primera la perdí por inocente, como se supone se ha de perder. La segunda fue tan desgarradora que la sentí como un asesinato múltiple y perdí 2. Y la cuarta… la cuarta yo tiré del gatillo.
Otros amores sólo han causado heridas de guerra, aún tengo la piel marcada al querer escapar de ese campo minado, he dejado pedazos de carne en el alambre con tal de no perder mi quinta. No es buena idea conservar sólo 2 a los 27 años, sería como pedir carta teniendo 16 en Black Jack.
Sólo espero no tener que majar caca de perro para que NO aspires los pedacitos de mí que he guardado bajo la alfombra, porque pretendo volver por ellos en cuanto me deshaga de este corazón de piedra.
Pero como dije, no quiero pensar en el amor como un tahúr.
Nunca fui de las que gritaban BINGO, o les caía una cuita de pájaro en la cabeza… pero tampoco quiero pensar que el amor apuesta a la suerte.
Después de perder mi pétalo de 4 hojas, todos los viernes pedaleo hacia el pasado, hacia un completo extraño que una vez amé, que una vez tomó todas las células de su cuerpo y me las entregó como confeti, hoy no nos han presentado. Y ahí estoy yo, callando los fantasmas del pasado con la música mientras pedaleo cada vez más fuerte para alejarme, y sólo logro llegar al mismo lugar… a atrás, donde la rutina era la misma pero el aire otro, donde estaba a punto de conocerte y no al borde de olvidarte.
La única suerte que tengo, es que aún me quedan 3 vidas. La primera la perdí por inocente, como se supone se ha de perder. La segunda fue tan desgarradora que la sentí como un asesinato múltiple y perdí 2. Y la cuarta… la cuarta yo tiré del gatillo.
Otros amores sólo han causado heridas de guerra, aún tengo la piel marcada al querer escapar de ese campo minado, he dejado pedazos de carne en el alambre con tal de no perder mi quinta. No es buena idea conservar sólo 2 a los 27 años, sería como pedir carta teniendo 16 en Black Jack.
Sólo espero no tener que majar caca de perro para que NO aspires los pedacitos de mí que he guardado bajo la alfombra, porque pretendo volver por ellos en cuanto me deshaga de este corazón de piedra.
Pero como dije, no quiero pensar en el amor como un tahúr.