viernes, 14 de agosto de 2009

Mi mayor herida


Las palabras que salen de su garganta envenenada por el ron, son las mismas que hace cinco años envenenaron mis ojos con lágrimas amargas.
La sangre ya seca en mis oídos no deja penetrar el hoy que te lleva de vuelta a esa época.
Lo que me preocupa es ella, años tragando el amargo de las bofetadas de letras al aire que no te enseñan más que a guardar silencio, para no hacer de algo tonto algo estúpido.

Palabras hirientes de una garganta raspada por los años ha limpiado el respeto que te tuve desde la primera vez que me alzaste.

Te amo y eso no cambiará nunca, sos mi héroe aunque la capa esté rota, sos mi héroe aún sin salvar del peligro la inocente esperanza que se respira en tu "Salón de la Justicia".

La hipnosis etílica que ciega la cordura fermentó tu ayer, subiendo el grado de caída.

Cierra con tu apellido la botella, y trae tu mente de vuelta a casa.

La luna y la tarde


Y así cayó la tarde, tropezada por una luna con ansias de salir, de descorchar la botella y prenderse un cigarrillo, de enfiestar a la noche y tener en la mira al planeta más bello.

Se fue la tarde, dándole la espalda como siempre lo ha hecho, forzando esas gotas cansadas que caen como rutina en cada partida, forzando la garganta para no gritarle una vez más a la luz que será la última vez que se apaga, que será la última vez que lo permite.

Y así salió la luna, con su corbata, bailando con las estrellas y sonriéndole a las fugases, esas eran su obsesión, las que alumbran maravillosamente por un rato, las que te bailan una canción al ritmo del viento y te dejan extasiado, a las que le hace el amor pidiendo un deseo callado, interno, ahogado, -que la tarde vuelva.
Rutinario amor, belleza suya pero lejana, caricias únicas, unión platónica. Una vez desafiaron a los incrédulos y fue el mejor eclipse celebrado en el cielo.

Así que la luna cansada de las estrellas que siempre están ahí para ella sin fallo ni queja, busca su tarde.

Una tarde enamorada de la luna, ese amor platónico existencial, esa devoción ilusa, esa palpitación en sus labios, esa rutina de pañuelo ahogado. -¿Por qué me sonríes tanto?, ¿por qué me haces el amor en el alba y te alejas?, rutinario amor, belleza en su máxima expresión, tristeza en las yemas de sus rayos, desmarañada pasión.

No pueden existir sin amarse… no pueden coexistir.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Colapso

Quise plasmarte y recordarte,
escribirte y dedicarte.
Quise llenarte de palabras influenciadas por los mejores poetas
y dejar atrás las escritas con el ardor de mis heridas.

Pero colapsé... colapsé entre los olores más profundos de tu espalda,
entre el rojo y el blanco de una sala desordenada,
entre el iris y tu oreja

Quise envolverte en palabras soñadas y no idealizadas,
quise inventar verbos de acciones en horarios censurados,
quise extasiar la hoja creando envidia al teclado.

Pero colapse... colapsé en el abrazo de lo cierto,
me estrellé con la realidad y nos conciliamos.
Despojé al ayer de su camisa blanca de hebillas y acurruqué sus demencias.

Descansé mi cabeza y colapsé.
Perdón si no encontré las palabras perfectas en la imperfección de mis versos,
quise decirte lo que pasaba por mi universo
pero llegó tu olor a asaltar mi cordura e imprimir tus besos.
Y colapsé...
Supongo que te escribiré eso en otro momento.

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Donde estás?

Sola y confundida se queda la sombra viendo marchar su cuerpo.
-No te sigo al olvido. Le dice.
Y así luchó la sombra contra la oscuridad de la noche y el peso de las nubes.

Una noche, tropezó con un caballero buen mozo, la sombra desesperada buscando su sombra en un callejón solitario de una noche fría.

-El caballero no tiene sombra. Dice la sombra.

La sombra siguió al caballero cual fantasma por la ciudad, decidida a que saliese el sol. Se sienta a esperar.... cae una gota, dos, tres... ese día llovió.

La sombra le gritaba desolada al sol, -Sal de ahí maldición, que se me va la vida.
El sol conmovido se asomó, y la sombra en un brinco de emoción sale corriendo donde su caballero a apaciguar su emoción.
Sus ojos no podían creer lo que veían, su razón petrificaba su alegría.

-El caballero no tiene sombra. Dice la sombra.

Desolada le grita al sol que se marchase para nunca más volver.

Del otro lado de la realidad se encuentra el cuerpo en el olvido, y se topa con la sombra de un caballero buen mozo.
El cuerpo desesperado buscando su cuerpo entre las sombras de los edificios.

-Esta sombra no tiene caballero. Dice el cuerpo.

Llorando un cuerpo que no conoce, logra ver los rasgos faciales en su mente y se enamora de su sonrisa.
Se acuesta al lado de la sombra en un tejado en el olvido, perdiéndola cada vez que salen las estrellas, y con la esperanza en sus puños de que algún día vuelvan por ella.

-Esta sombra no tiene cuerpo. Dice mi cuerpo.

lunes, 20 de julio de 2009

Punto final

Armando estrofas tras un punto final escrito hace tiempo atrás.
Sólo logro armar frases inconclusas de sentimientos atrofiados y desconfianzas infinitas.

Buscando en el olvido sentimientos aún vivos,
para armar un destino que me lleve de nuevo a esa estrofa en donde lo nuestro sigue vivo.

Y aquí continuo,
forzando una fantasía para opacar una realidad
que sólo me muestra que de hecho te fuiste...
hace tiempo atrás.

viernes, 10 de julio de 2009

Hueles a almohada vieja

Corro entre cadáveres y bisturís
Bandejas y camillas
Me abrazas en la tibia noche
Y tú… hueles a almohada vieja.

Miradas entre pasillos y puertas
pupitres y libretas
sonrojos bromistas que escupen mis ojos
Y tú… hueles a almohada vieja.

Suspiran mis oídos
coqueteas con mi mente
Sonrisa mutilada por el roce de tus labios
Y tú… hueles a almohada vieja.

Se abrazan nuestras risas ignorando al miedo…
olvidando el tiempo… te miro y no te miento,
te veo en blanco y negro.

Y sólo te hago una promesa….
lavar mi almohada y soñarte menos.

viernes, 3 de julio de 2009

Sal del hueco

¿Por qué te llenaste de mugre de zapato ajeno?
¿Acaso te han majado?

¿Por qué regañaste al sol enviándolo lejos?
¿No te has dado cuenta que se llevó tu mirada?

¿Por qué te oprimes contra la pared con tu propia mano de estaca?
Si la oscuridad no secará tus lágrimas

¿Con qué ley te estás juzgando amigo?
si tienes al juez de tu parte… reconoce a tu Padre.

¿Con qué ley me has condenado? Iluso,
si el juez es mi padre.
Perdóname, si bien he pecado.

Sal a la luz y sé luz,
que tras la sombra, sólo alargarás tus lunes.

Confía en tu Juez, amigo y Padre,
y no te consumas en viejos errores
que el que te acusa, hace tiempo se le ha derrotado.

lunes, 15 de junio de 2009

Acechada de pasado

Soñando con las palabras no dichas, camino en tierra de nadie, sintiendo los espasmos que dejaste a los estragos ya una vez indemnizados. Un camino conocido y olvidado en una amnesia selectiva. Haciendo de recuerdos, garabatos… Termina en un collage mal artesanado.

Soñando con canciones no cantadas y jamás escritas, con flores no polinizadas y árboles de primavera en estaciones infinitas. Me saco de la manga las horas y los días, y los tiempos los manipulo a escondidas.

Soñando con las alas congeladas y en un arnés desde la luna, vuelo por las nubes que bloquean el mañana y que contiene la partitura del hoy y el siempre de la llanura de ternura, que se oculta bajo el charco de una soledad absurda.

Soñando con embestir el pasado, vencerlo y dejarlo botado revive tu holograma estrellado con dos capas de escudo y una armadura de acabado, defendiendo como caballero sin caballo los recuerdos no arruinados por la ira sin justicia de mi mente al mando.

Soñando con despertar del macabro tiempo que vuelve y me revuelca con la furia de los mares. Despierto yo en la cuerda floja de un circo sin acróbatas y de juegos mortales.

viernes, 12 de junio de 2009

Pantalón de sastre

El agujero de mi pantalón de sastre se ha hecho más grande,
se me engordó la tristeza.

Te busco en los aromas diarios que pasan a mi lado, y en los que me imagino.
Te sueño entre la sombra de mis miedos, y en la sonrisa encandilante de mi anhelo.

Te imagino en cada espalda, y cuando nadie me ve, en cada espacio vacío.
Y entre más te piense más frío, porque tu sensación aún no calienta.
Tu aliento se perdió en un viento lejano.
Porque la cercanía la imagino con mis puños, para no tocar los años de ausencia.

En tus sueños bailo entre cristales de colores, y besas mis labios olvidando los que descansan en tu cama esta noche.
Porque sueñas mi aroma y vacilas con el tiempo perdido.

Y enamorada de tu sonrisa pintada en lienzo tejido,
imagino tus ojos tintados con brillo irrompible.
Seduce mi alma quebrando mi aliento, dejame volar en tu tiempo.

Cose el agujero de mi pantalón de sastre con abrazos prohibidos.
Prohibidos por ajenos, prohibidos por desconocidos, lejanos y prohibidos,
prohibidos y me duele.

El agujero de mi pantalón de sastre se ha hecho más grande...
se me engordó la tristeza, por la inconciencia de tu olvido.


viernes, 5 de junio de 2009

Sirena

Me quité el peso de mis piernas
que caminaban camino sin rumbo,
me fui nadando mar adentro, con el sol en mis manos
y por detrás el mundo.

Ahogando mis pulmones con sal
me recosté en los corales más profundos,
la luz de un sol lejano junto con un caracol
despertó mis deseos de entre mis sueños ilusos

Y así amanecí sin el peso de un mundo inmundo,
mientras mi aliento suspiraba burbujas,
en un derroche de estrellas iluminando lujurias
al sentir las olas masajeando comisuras.

Y jugueteando con mi cola en un salto hacia la superficie,
le regalé al viento caricias de arrecife.

Y oyendo al mundo por la concha,
lejos, frío y con costras.
Me quedo en este mundo que me acaricia
en cada movimiento de ola.

martes, 2 de junio de 2009

Hospital General de Angustia

Trabajo en la sala de emergencias de este hospital, todos los días atiendo casos lejanos a mi corazón, esos sólo tienden a inquietar.
Otros días atiendo quejas, una muy común es de un mosquito que vive en un país democrático y convive en una burbuja burocrática, ese pequeño animal molesto se alimenta de la poca esperanza en crisis… he llegado a sentir su picadura.
Un caso innumerable de picaduras de abejas XY, suero extinto hace generaciones atrás, y sin vacuna. Hay que aguantar el dolor hasta que pase el efecto, lo más recomendado es escuchar a los pacientes en su agonia.
Es un trabajo duro, me pagan con dureza pero me pagan muy bien, he podido llegar a ahorrar.
Hay personas con asma a los malos tratos, es algo inevitable en el ambiente y otras con defensas extra para tales casos, pero ellas llegan luego con casos graves de explosión interna
Todos caminan por los pasillos de este hospital, con un corazón herido, una lágrima quebrada, un pulmón presionado, o una esperanza envejecida.
Hay millones de casos en este hospital, cada ventana del alma tiene una historia que curar.
Me declaro también paciente. Pero como paciente salí de emergencias hace tiempo, ya no las tengo. Ahora tengo un cuarto reservado, me recuesto, me coloco la sonda y me pongo a dormir.

viernes, 29 de mayo de 2009

Camarada

No creas que el pasado te firmó el acta de mi cuerpo,
O tan siquiera los derechos de mis labios.
Tu partida te quitó el convenio con mi alma.
Ahora si tu boca llama a mi nombre...

pues que lo llame camarada.

jueves, 28 de mayo de 2009

Adiós

Perdí el apetito de tu presencia,
No sé si está debajo de mi poco tiempo,
o detrás del escaso esfuerzo.
Talvez lo metí en una gaveta,
o se me ha perdido en una esquina…

Porque los minutos ya no corren a tu lado,
y mi tiempo libre no busca tu abrazo.
Mis piernas se aventuraron a viajar olvidando el camino a ti.

Sé que si no me voy hoy, me iré mañana…
Y el mañana cambió hoy dentro.

Te quiero no hay duda.
No te libero… tu libertad nunca fue esclava de mis ojos.
Yo me libero yo… porque mis ojos fueron esclavos de tu libertad.

Te dejo una “Queixa” de Caetano en el olvido,
y un suspiro en la silla… por si algún día toco tu puerta preguntando por él.

viernes, 22 de mayo de 2009

...aún cuando es. (Canción)

La melancolía invade mi cabeza cuando no estás,
mis dedos se llenan de tristeza al abandonar tu cama
y tecleo lo que la nostalgia me dicta.

Porque soy una enamorada del amor,
aunque ese amor cambie de nombre o de dirección…
aún cuando tu amor haga lo mismo,
porque vivo en la melancolía del amor.

Y escribiré pensando en lo que no fue, aún cuando es,
aún cuando disfrute de tu sonrisa y me coma tus labios,
pensaré en lo que no fue, aún cuando es.

Porque soy una enamorada del amor,
y me alimento de tristeza,
aún cuando el día anterior nos desvestimos al sol
quemándonos en su ardor,
aún cuando los abrazos dejaron de ser abrazos y se convirtieron en pasión.

Pensaré en lo que no fue, aún cuando es.
Porque me alimento de la tristeza, y le hago el amor a la melancolía
mientras tecleo lo que la nostalgia me dicta.

Porque la melancolía invade mi cabeza cuando no estás,
aunque mi cuerpo sepa a ti. Aún cuando tu saliva me llame…
aún cuando tus sábanas me aprisionen
y mis muslos vivan la dicha de ser tu prisionera.

Viviré en la tristeza de lo que no fue, aún cuando es.
Porque me alimento de la tristeza y le hago el amor a la melancolía
Aún cuando tu cuerpo sepa a mí.

lunes, 18 de mayo de 2009

Un mal día

A veces quiero mandar todo a la porra, pero al mirar hacia la porra me doy cuenta que ya todo está ahí… entonces al ver que todo está ahí, me pregunto si es por eso que andará todo mal, ¿será posible que acumule tanto que ya no me aguanto?.

¿Y si en vez de jugar a las escobitas tratando de limpiar un poco, dejó el desorden ahí y empiezo de nuevo? … Claro ¿a quién engañamos?... si terminará todo junto al depósito viejo.

El inicio de todo siempre fue el fin, me la creo con todo y con todos, aunque no quiero profundizar en eso ya que es basura vieja y ese olor petrificó mi olfato.

También hay trozos de tela vieja, que en una noche de pasión se nos olvidó el costo de la vida, y quedó junto al lodo que se hizo de la tierra que pisaste y la baba que dejé atrás, y mis lágrimas traicioneras, que por más que les supliqué no salir en tu cara y salir a tu espalda me la jugó al revés.

Y a todo esto quiero contarte que no estoy tan jodida… siempre se compran el que quiero una vida eterna desde la tercera salida, y eso no lo vendo ni está en vitrina, si alguien conoce el teléfono del distribuidor, pásemelo para tirarlo a la porra junto al “necesito mi espacio” que siempre vomitan.

Creo que todo empezó con mi pie izquierdo, o al menos eso dicen las supersticiones que aún no entiendo, ¿cómo pueden creen en eso?, como dijo una amiga, “que tan buena suerte puede ser una pata de conejo, si al pobre le tuvieron que quitar las cuatro”.

En fin, hoy no me haré caso, sólo fue un mal día… me ignoraré como ignoré el pelo que me salió en la comida.

domingo, 17 de mayo de 2009

Tu voz


Dura más un hielo bajo el sol que mi estabilidad bajo tu voz.
Pero tu voz no es más que la ausencia pura de nosotros,
lo único que sobrevive al cerrar la puerta,
lo que me mantiene a tu lado en tu ausencia.

Traté de ahogar tu voz en la botella,
pensé que no recordarla me daría fuerza para dejarte ir.
Pero si tú no te quieres ir… yo no te puedo echar.
Tu voz en mi cerebro retumba en mi garganta,
callando y besando mi adiós.

Porque estando juntos tu calor me quema, se convierte en mi hoguera
y el frío de tu ausencia no la apaga.
Y me veo encarcela por el delirio que en tu presencia me condena.

Porque es tu voz la que tengo guardada en mi lonchera,
que me alimenta y tu cuerpo el postre que endulza la distancia.
Esa distancia que me lanza en caída libre a ti, cada vez que tu voz pronuncia mi nombre,
o cada vez que tocas mi puerta.

Dale a mi garganta la misma libertad que le concedes a mi tiempo,
para que pueda decir adiós.
Paga mi fianza y redime mi cuerpo.

No me llames… enmudece tu presencia.
O mejor quémate con migo en la hoguera.

jueves, 14 de mayo de 2009

Fuu Fuu... chiqui chiqui chiqui

Ayer emprendí un nuevo camino. Llene mi mochila de ganas y expectativas, con Dios en mi cartuchera junto a mi lapicero color sueños, tomé el tren hacia mi futuro, tiquete que pago con mi esfuerzo diario.

Nunca viajé en tren de esta manera, la primera vez que busqué el mismo destino me dieron un aventón. En esta ocasión voy en tren, sentada en mi asiento sola, esperando algún acompañante temporal para pasar el tiempo en común que tendremos momentáneamente.

Supongo que viajar en tren no siempre será cómodo, siempre extrañaré mis épocas de aventón, muchas horas sentada en ese pequeño asiento molestarán mi espalda y querré bajarme en la siguiente parada, pero sé que debo llegar a mi destino final en donde me aguarda la alegría que hoy es sólo un sueño.

Envié una carta a mi destino para avisarle que voy en camino, no puedo dar fecha y hora exacta de mi llegada porque nunca he viajado en tren, de igual forma no me apresuro… quiero disfrutar cada momento del viaje, si bien hace frío, llevaré abrigo. O si me toca el verano a 40° me quitaré la mayor cantidad de peso que pueda y abriré la ventana para disfrutar del viento pegando en mi rostro, exactamente en mi región frontal, infraorbitaria, y zigomática, (palabras que aprendí en este tren)… se trata de disfrutar.

Quiero aprender todo lo que para mi mente sea posible, y sostener el peso de la información que mis manos aguanten, quiero jugar con mis colores para aprender el nombre de las partes de tu cuerpo… del mío. Quiero reír entre operaciones y vacilar con los problemas, situarme en la esquina a chismear con los libros, besar los significados de las palabras nuevas. Quiero limpiar el suelo del tren para acostarme a descansar cuando mis piernas se agoten y la silla me sea chica.
Quiero ver los atardeceres en el tren, mientras me como un sándwich.
Quiero parar de sonreír un momento para no sentirme ingenua, aunque nadie me vea.
Y lo más importante, quiero recordar para siempre las sonrisas gigantescas, los abrazos de oso, mi propio equipo de amigos porristas que me despidieron mientras me montaba en este tren.

No bajaré de 90 "kph" … lo prometo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Despertar

Ayer te soñé… pero no eras tú.
Disculpe, ¿es usted el de la guitarra? es que no le reconocí, tenía los ojos abiertos.

Y desperté con los ojos abiertos… amanecí con tres arañas y una vida negra.

sábado, 9 de mayo de 2009

Amiga

Tu huella marcó la arena de mi cuerpo, bórrala al besarme antes que suba la marea y sea borrada por la ola de mis lágrimas.

No me dejes quererte… lléname de noches, besos y recuerdos… pero no de amor, a menos que esta noche decidas amarme.

Seduce mi sombra que nace del reflejo de la luna y envuelve mi estrellada pasión, pero al amanecer llámame amiga, que eso es lo que soy.

Pero no me llames amiga... que es una bofetada al corazón.

lunes, 4 de mayo de 2009

Reciclaje de amores

Nunca te olvidé, ni a ti, ni a ti!
No hay campo para nuevas ilusiones en este espacio reservado para el reciclaje de amores.

Siempre serás tú, o tú o tú!
Ladrones de pedacitos de corazón. No me despojen de él, que con lo que me dejaron intento buscar una nueva pasión.

Sueños reservados para vos, o vos o vos!
Perverso juego que embriaga el juicio.

Te quiero y no, te busco y no, te lloro y no... depende por donde estés en este reciclaje de amores. Tiempo que divide mis entrañas. No te vayas largo ahora es tu turno.

Porque te quiero a ti, a ti y a ti!
Maldito circulo que revuelve y resaca mi paz.

jueves, 26 de marzo de 2009

Tratado sobre las lagrimas

Esto lo escribió un amigo comunoso (http://ladrondearte.blogspot.com/) y ayer me sentí tan identificada con un tipo de lágrima... porque volví a sentir las "lágrimas que cuando se lanzan al vacío también nos roban la vida"

"Las lágrimas están sentenciadas a llorar su propia miseria,
a jugarse el todo por el todo para conseguir la ansiada liberación.

Hay lágrimas gordas que se apresuran a lanzarse al abismo facial para escapar lo antes posible de su inapelable destino.

Hay otras, sin embargo, que se asoman tímidamente, más bien con una leve intención de no irse nunca y como esperando ser nuevamente parte de un manantial.

Hay muchas, muchas lágrimas que nunca conocen el exterior, que se esconden bajo la piel y se mezclan con la sangre. Se desfiguran por dentro y buscan alguna otra lágrima con quien conversar.

También hay lágrimas que sólo quieren experimentar la libertad, convertirse en lágrimas de mundo, esas son lágrimas que intentan con fervor religioso llegar hasta el mar.

Pero las más impresionantes son las lágrimas que cuando se lanzan al vacío también nos roban la vida. No son fáciles de distinguir, parecen inocentes y juguetonas como las demás…

Aquí viene una! Me nubla la vista y me hace perder un poco la razón. La segunda no se hace esperar y se asegura de seguir arrastrando a las otras. De repente ya no puedo pensar más y ahora todo es un mundo de cristal que se va desarmando. Tres, cuatro y cientos más me van oprimiendo poco a poco el paisaje.

De pronto todo vuelve a empezar, comienzo a llorar desconsolado porque caigo en la cuenta que mis propias lágrimas se encargan de darme la estocada final."

Autor: Ladrón de arte. (te mando un abrazo desde el ombligo)

jueves, 12 de marzo de 2009

Não é só uma lembrança

Sua lembraça não bateu no meu rosto, ela pegou meus lábios e os beijou com sabor a passado.

Olho você... esquecendo o tempo que você afastou-se de mim.
Olho você... com os mesmos olhos duma paixão jamais esquecida.

Escuto você... com essa voz que acaricia meu desejo.
Escuto você... dizendo essas palavras que despertam a vontade de um beijo.

Toco você... sentindo a pele que uma noite de paixão foi minha.
Toco você... desejando que seu corpo não se dissolva na saudade deste dia.

Se você quiser, posso te arrancar do passado e te colocar no presente, mas só se promete manter as borboletinhas fazendo amor no ar, e me beijando como só você soube me conquistar.

martes, 24 de febrero de 2009

Cuarto Menguante


Tengo un cacho de corazón y estrellas en mi cerebro... veo todo oscuro y respiro sueños.

Mi cuerpo está dormido y son las doce de la madrugada en mis manos.

Al caer el frío siento el granizo salir de mis ojos, en mi boca descansan los grillos del silencio.

Mi pierna este espera la salida del sol para poder caminar, un amanecer lejano opacado por mi cuarto menguante.

viernes, 30 de enero de 2009

Intenciones

Este es un poema de Fabián Ruiz que me llega al alma... porque
"Sólo intento ser aquel que te pueda enseñar:
que quizás exista el amor eterno,
que tal vez la felicidad tenga dueño, "

No intento ser el gran amor de tu vida,
ese que te exige, te demanda y luego te olvida.
Simplemente intento ser ese que disfruta cada instante,
cada segundo de tu compañía.
Ese que en aquella noche de verano bajo un cielo repleto de estrellas,
encontró en un abrazo, en un beso tuyo, la felicidad que creía perdida.
No quiero ser tu dueño, tu pastor, tu guía,
ese que te dice lo que tienes que hacer y luego te margina.
Simplemente intento ser ese que te quiere y te mima.
Ese que en aquella madrugada de desvelo, feliz, extasiado,
intensamente disfrutó de la paz de tu rostro mientras dormías...

No me interesa ir de visita por tu vida,
ser el gran señor que te llena de cosas por fuera y por dentro te vacía.
Sólo intento ser el que te provoque una sonrisa,
ese que aquel día poniéndose romántico,
enmarcó la belleza de tu rostroy le escribió una dulce poesía.

No me gustaría ser ese que de rodillas suplica tu amor,
ese que te tortura y lastima con su fuerte obsesión.
Solamente quiero ser aquel que naturalmente desees,
ese que en una impensada y casual noche fue dueño de tu confianza por única vez,
protagonista sin ninguna restricción de la completa entrega de tu pasión.

Sólo intento ser aquel que te pueda enseñar:
que quizás exista el amor eterno,
que tal vez la felicidad tenga dueño,
que cada instante compartido puede ser un mágico sueño del que no se quiere despertar...
Sólo pretendo ser únicamente yo,
ese loco perdido que te quiere,
ese poeta que se anima a decir sin miedos todo lo que siente:

¡Te quiero intensamente como ayer, como hoy, como lo haré siempre

autor: Fabián Ruiz

martes, 30 de diciembre de 2008

La presencia de tu ausencia


Sentimientos evaporándose con el calor de tu ausencia.
Lágrimas disminuyendo por el frío de tu sombra.
Ilusiones heridas con el puño de tu indiferencia.

Utilizaste mis sentimientos para construir una barrera, desarmando lo que en esos días tú mismo armaste, llenándome los pulmones de agua.
No quiero soñar más… es cansado.

Encontré la ficción que se escondía detrás de tu reflejo.
Risas que se las llevó el viento y ya no las recuerdo, también olvidé la ternura de la luna.
Aún recuerdo los niveles para tragarse el cosquilleo. ¿Te acuerdas?... nunca fui muy buena en eso, pero al menos me enseñaron los pasos para aguantar el dolor que desea salir del cuerpo.
Sólo deseo estar cerca del nivel 10 y sacarte completamente de mi sistema.
Despertarme estos días y vestirme con el traje del “hoy estoy mejor” me hace verme hermosa, le da brillo a mis ojos y opaca el recuerdo que con los días duele menos.

La tristeza afloja mis dedos, no es que te extrañe tanto, es sólo que te utilizo para ser poeta.

Aún no es tarde… creo. El cemento aún no seca, y aun siento los restos de algo… pero temo que llegue a secar.

Le tengo miedo al olor de la soledad, más que a la presencia de tu ausencia la cual me estoy llegando a acostumbrar.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Te quiero

Te amo porque estás cuando más lo necesito, porque nunca levanté la mano solicitando una amiga y apareciste… nunca te pedí discreción y me la diste… nunca imagine lealtad y me defendiste.

Porque en tu paciencia duerme mi desespero.
En tu aburrición habitan mis horas muertas.
En tu sabiduría juegan mis dudas.
Y en tu alegría se ejercita mi sonrisa.

Porque me salvás de mis arenas movedizas y te sirvo de apoyo en tus tormentas depresivas.

Porque mis amigas las cuento con los dedos de una mano y aun así me faltan millones de ellos para contar tus virtudes, y sólo unos cuantos más para contar tus defectos, aunque estos te hacen grandiosa.

Te quiero cuando te vestís de vida, y te desvestís ante la soledad, te quiero cuándo me seguís en las tonteras, y me regañás ante mi necedad.

Te quiero porque en verdad te quiero, porque no encuentro una razón para no hacerlo, porque tus palabras hirientes me han hecho querer tu honestidad, y tus palabras de aliento me hicieron amar tu personalidad.

Espero el día en que nos quejemos juntas de las canas en vez de los amores, y recordemos cada lágrima como el resultado de la inexperiencia y que gracias a ellas tuvimos nuestras noches de ron y filosofía, o cerveza y desahogo de injusticias.

Te amo porque sos vos... te quiero con tus chichas y detalles.

Yo simplemente adoro tu compañía!!

Escrito para:
Rita Saravia Vargas

jueves, 18 de diciembre de 2008

Hoy es invierno


Cuándo crees que todo está en orden, empiezas a sentir las mariposas de tu estómago convertirse en orugas como si la vida marchara en reversa.

La ilusión se convierte en miedo como si fuese energía que se transforma, y la neurosis ataca los recuerdos con la misma rapidez con la que se borra un pensamiento en la punta de la lengua.
Cómo saber que todo está en orden si lo único que te lo indica es tu mente incrédula, la cual no es convincente y te expone la idea sin venderla. Y a juzgar por la experiencia la duda actúa antes que el juicio, desordenando todo lo que tuvo forma y sentido y en un soplo de invierno te lo arrebata sin importar que hace poco sentiste el sol.
Con ansias de colocar esas orugas en invernadero para que se conviertan en mariposas pronto, y dejar de sentir el asco de los gusanos dentro.

Si supieras que unas palabras lindas aceleran el proceso. O si tan sólo supieras que necesito del calor de tu abrazo que me saque de este invierno hoy.

martes, 16 de diciembre de 2008

4 Cosas

Un amigo comunoso me envió un día un mail en donde debía responder a mis 4 películas favoritas, 4 lugares en los que he estado, 4 comidas preferidas, entre otro montón de 4 cosas.


Esta fue mi respuesta:


4 Cosas?. Me sentí atrapada en 4 pequeñas frases que definirían quién era, pero no me sentí identificada con ninguna de ellas, pude estar en un lugar físico mientras mis lagrimas recorrían en otro, pisar suelo extraño, donde la extraña era yo, hablar otro idioma en donde ni el mío entendía, dormir fuera de cama, donde era la única que entiende mis estados de ánimo.
Porque esas 4 cosas no eran las 4 personas que más me han herido, no eran las 4 veces mas fuertes que mi padre le levanto la voz a unos ojos llenos de años de vacío, no eran mis 4 mejores carcajadas, o el significado de mis 4 cicatrices.
Les puedo hablar de 4 cosas que me construyeron, una construcción sin fin que con el tiempo las paredes se llenaron de grietas, y el jardín de flores.
-Quién dice que la ola que cae en campanazo sobre tu cabeza acompañado de un nudo amargo detonante principal para la explosión de las vísceras, es sinónimo de soledad? ese detonante tuvo palpitaciones, te hizo sentir el oxígeno recorrer las venas, limpiándose al llegar al corazón... soledad es ni siquiera meterte al mar.
-Llegar un día a ese lugar seguro en el mundo llamado casa y encontrarte 3 maletas llenas de recuerdos, olores y 6 corbatas, las cuales no se llevaron el sonido del llanto del cuarto de atrás.
-Cargar una espalda marcada por el dolor de un filo penetrando los pulmones, soportar mentiras de quien nunca iba a mentir, oír cuentos de quien nunca iba a hablar, agotar palabras con quien nunca iba a excuchar. Una amistad de sangre manchada que destrozo cada esperanza de amistad sincera.
- La unión entre una distancia inmensa que me seco el alma, con la necesidad del agua de vida... la búsqueda de mi "yo" entre tanto caminar descalza, la luz que le devolvió el brillo a mis ojos... ya no estoy sola, lo tengo a Él, y con Él me rodie de gente honesta, me regalo un flotador para el mar, unos tapones para los gritos, y me devolvió las ganas de creer que la amistad si existe... y me la mostró.
Son 4 músculos que me hacen caminar, el de la soledad incitándome por conocer, el familia que me enseña el amor a pesar de mil obstáculos, el amistad que me cubre de las lluvias y al mismo tiempo me da protección UV,
y el músculo que me hace mas humana, que sin ese, nada tendría sentido.
A pesar de que es mas fácil responder mis 4 películas favoritas, esas no definen el "corte" en donde retiré la curita dejando las heridas respirar para cargarlas en mi memoria y sacarlas del corazón.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Ilusión




Me atás a una silla con mecates de sueños, a veces siento donde soltás uno que otro nudo, no me gusta sentir la libertad de un nudo de sueños roto. No me sueltes que si me sueltas me liberás y el aire me llevará lejos.

Me acariciás y te entregás, me besás los deseos y halagás el ego, me arrancás la mugre que me tiene atada al suelo y limpiás la sal de los recuerdos.
Me pegás bofetadas de colores y me ahogás y sumergís en aguas de delirio, me maltratás imponiéndome alas inesperadas de seda.

Hacés estragos con mi cordura y trastornás la realidad. Si me atás prometo respirar entre espejismos, pero no me liberés que me liquidan en el paredón de la realidad.

martes, 9 de diciembre de 2008

Destino (Cuento)

I Una pésima resaca
Era una mañana soleada, los rayos penetraban la ventana perforando con su calor el cerebro seco por el vodka, unos labios arrugados y secos como la tierra en el desierto, con la misma cantidad de agua en su garganta, y un olor a tabaco en su cabello negro y desordenado. La mitad de la memoria quedó en las escaleras de ese bar junto con su tacón. En un intento de ver si su cuerpo reaccionaba ante el impulso de deseo de sentir el agua hidratando sus neuronas se levantó y se dirigió al baño, arrastrando sus pies por la madera de su pequeño cuarto lleno de harapos en el suelo, al llegar al espejo y ver su rostro envenenado por la noche, sus ojos llenos de maquillaje viejo, tomó el vaso y lo llenó de agua, dirigiéndose a la ducha a paso lento, abrió la cortina y encontró un cuerpo tirado en la tina, sus manos comenzaron a temblar dejando caer el vaso al filo de la tina, quebrándose en tres, la más grande quedó enterrada en la espalda del pobre hombre, creando una herida que ya no haría diferencia en esa masa fría al lado de una línea de cocaína.- ¡Ahhhhhhhhh Eric! Gritó.


II 7 Meses antes
- Cristina…. ¡Cris! … ¡Cristina! Eran los gritos de Sofía al ver a Cristina salir de su clase de pintura que acabada de retirar, atravesando el pasillo de la facultad en su intento de esquivar las mil y una personas en su frente después del maravilloso timbre de las 4pm. Pero Cristina había salido muy rápido, su rastro no duro más de veinte segundos entre tanta gente.Cuando llegó Sofía al estacionamiento sólo logró ver la parte de atrás del bus en el que iba Cristina, con un poco de furia en su mirada gritó: – Cristina ¿qué pasa, estás bien?.. ¡Llámame!Cristina iba directo donde su padre, tomó el primer vuelo que le pagó su mamá, el peor viaje de vuelta a casa, casi con el mismo sentimiento como con el que se fue de ella y en su mente la misma imagen que no la dejaba dormir hace ya una semana.


III Un año antes
Eran las cinco de la tarde de un jueves, y Cristina no salía de su cuarto desde hace días, pequeñas cantidades de comida por todo el cuarto fueron los intentos de su madre de que comiera algo, sus ojos se perdían entre tanta hinchazón de su llanto, el parpadeo de la maquina contestadora anunciando los mensajes de voz ocasionados por la ira de Cristiana al no querer contestar las llamadas. Un mundo destruido y resumido en un anillo de quince mil dólares enterrado a siete metros bajo tierra, o literalmente en el fondo del basurero junto restos de fotografías que describían viajes al paraíso. Si pudieras tomarle fotos a los sueños, serían esas.- ¡Cristina! Gritaba su madre desde afuera del cuarto, en su mano sostenía un boleto proporcional a su sonrisa, tres semanas en el cielo. - ¡Cris! Ábreme. Cristina abrió la puerta de su cuarto y vio en las manos de su madre el tiquete de escape que su mente gritaba por auxilio, se abrazaron y se dispuso a hacer las maletas lo más pronto posible.Eso no paró el llanto, pero al menos ya había salido de su cuarto.



Al salir del aeropuerto tomó un taxi y se dirigió al mejor hotel de la ciudad, ordenó un poco de comida al servicio de habitación junto con tres botellas de vino, las cuáles no duraron las cuatro horas.
A la mañana siguiente su cabeza pesaba siete toneladas, pero se dio cuanta que le dolía más la cabeza que el recuerdo. Salió en busca de algo que hacer para pasar el tiempo, después de varias horas recorriendo la ciudad, vio un campo deportivo donde predominaba el verde, brillante y lleno de vida, se dirigió en busca de información.
-Buenas tardes, mi nombre es Sofía. Cristina vio en esa cara una vida llena de adrenalina y vivacidad e inmediatamente con el afán y las ganas que le gritaba su cuerpo de sentirse así, tomó los cursos de tenis.
Conforme pasaban los días, el recuerdo de su dolor se iba en cada golpe de la raqueta, sus pulmones estaban cada vez mas llenos, pero sus días ahí se agotaban.
Sofía le propuso vivir con ella, ya habían creado un lazo más fuerte de confianza para proponerlo, y aún más para aceptarlo.Sofía era de clase alta, igual que Cristina, por lo que las comodidades de la casa eran muy parecidas.



"Madre, encontré el lugar que me limpió la tristeza, me barrio toda mugre pegada en mis zapatos, he decidido no volver a casa, espero lo entiendas."
Fue la última carta que recibió la madre de Cristina, al principio lo entendió, pero pasado dos meses su irá fue creciendo, no sabía nada de ella, al octavo mes cortó sus tarjetas de crédito. Al cabo de diez meses su padre recibió una carta con la dirección de la casa de Sofía, inmediatamente partió en su busca.
Cristina ya había creado una vida junto a Sofía, era la hermana que ninguna de las dos tuvo. Cristina entró a los cursos de pintura en la misma escuela en la que se encontraba Sofía, compartían todo menos los amores.
Una noche de esas de tantas que tenían juntas, recorriendo la ciudad de noche, divirtiéndose y sintiendo en la palma de las manos la virtud de su juventud, se dirigió al mesero pidiendo la cuenta, ahí se entero que su tarjeta le era igual de útil que sus recuerdos.
Al pasar los días, se iban venciendo los pagos de los cursos, se iban agotando las noches largas de risas y alcohol, las cenas en restaurantes lujosos y el salir de tiendas con bolsas llenas de parches para la mente. Sofía la ayudó en lo que pudo, pero no podía seguir cargando con dos cuentas, así que entre las dos le escribieron una carta al papá de Cristina, para no hacer tan obvio de su problema económico, lo invitó a pasar un tiempo con ella.

Bésame el cuello que me encanta, le dijo, la tomó entre sus brazos fuertes y varoniles, con un brazo rodeaba su pequeña cintura, y con el otro la tenía tomada de su cabeza mientras la besaba como nunca nadie lo había hecho antes, con un fuerte e inesperado jalonazo de su cabello dejó al descubierto su cuello, besándolo hasta saciarse, mientras delicadamente bajaba su falda. Fue una noche inolvidable, hasta para Cristina, que llegó al final de tal acto encontrando a Sofía montada sobre las caderas de su padre. Cristina con la misma fuerza con la que golpea una bola de tenis en su último saque, revienta la puerta, para no volver más a esa casa.
- ¿Qué fue eso? Dijo Sofía.
- No sé… ¡no pares! Le respondió.




Cristina después de una semana de no saber si el amargo de su comida lo ocasionaba el recuerdo o es así como saben los desperdicios de restaurantes, o tal vez ocasionado por el constante olor que le llegaba de su nuevo trabajo. Luego de dormir en moteles baratos, pagándolos con la limpieza de los mismos, decidió enfrentar a su padre.
Tomo el teléfono prestado, con lágrimas en los ojos llamó a su madre, con la poca voz que le salía de adentro le pidió dinero para volver a casa.Se metió en un cuarto dizque a limpiarlo, tomó un baño y se dirigió a la facultad a ordenar cuentas.





IV Recapitulando
- Cristina…. ¡Cris! … ¡Cristina! Eran los gritos de Sofía al ver a Cristina salir de su clase de pintura la cuál acabada de retirar….

V
Al llegar donde su padre, este la recibió con alegría e ira en sus ojos,-¡Cristina, hija!, ¿qué pasó contigo? No podés hacer eso y dejarnos a tu madre y a…- Con que moral vienes a decirme lo que es correcto y lo que no (con esas palabras cortadas y sus puños temblorosos interrumpió a su padre)Él entendió a lo que se refería, se tomo del pelo, dio media vuelta e intentó explicarle. Los gritos de Cristina iban con tanto dolor, que era inútil cualquier intento de mejorar la situación.Después de una larga discusión, con sus ojos agotados y su caminar cruzado, se marchó.

No podía volver a ese mundo de apariencias, pero tampoco quería sentir nuevamente el amargo de la basura.Encontró un trabajo digno y de poca paga en el centro, con eso rentó un cuarto en un edificio, y pasó a tener amistades de poco fiar, pero al menos eso lo sabía, era más real.

Cambió sus cosmopolitans por alcohol casi etílico, sus cigarrillos con sabor a chocolate por hierba, y su moral por cocaína.
Fueron varios meses al abandono social, un desperdicio público.
Harta del poco dinero, y conociendo las calles del centro, vio una mejor manera de mejorar un poco su vida, un trabajo no tan digno, pero de mejor paga. Se lavó la cara, se puso algo de ropa, sus zapatos de tacón y se fue en busca de cariño y dinero.
Ella siempre fue hermosa, las luces le pegaban al ritmo de la música, sus piernas firmes de un pasado deportivo, una sonrisa libre por la ayuda de químicos, y una vestimenta llamando a la presa.
- Hola, me llamo Eric. Y con esas palabras y una botella de Vodka se ganó un tiquete a la cama, después de unos tragos de más, bajaron las escaleras del lugar, a como podía mantenerse en pie, dejó su moral allí junto con su tacón el cual se quebró en tanto intento de mantenerse erguida. Se dirigieron al cuarto de Cristina e inició el cortejo así como su día laboral.



VI Una pésima resaca // recapitulando
A la mañana siguiente, se dirigió al baño, abrió la cortina y encontró un cuerpo tirado en la tina, - ¡Ahhhhhhhhh Eric! con un galillo tan agudo como sus ganas de morir. Tomo el dinero de la mesa y corrió lo más rápido que pudo.
Al llegar a la tercera esquina se detuvo casi sin aliento. Toda temblorosa paró en un café percatándose de que debía pensar en frío, y para calmarse decidió tomar un Moka, meses sin sentir tan siquiera el olor de la deliciosa bebida, quería aprovechar su dinero extra y en momentos así, necesitaba algo que la calmara y con el deseo de que el olfato la llevara de vuelta a su hogar. Con sus manos sudorosas apartó un billete para pagar, tomó la tasa y se sentó en una esquina de la cafetería.Conciente de que no tenía salida y en su departamento hallarían el cuerpo junto a todas sus pertenencias, respiró profundo y comenzó a beber el moka, sintiéndolo acariciar cada partícula gustativa, su olor la llevó a dar un paseo entre las nubes, no existía nadie a su alrededor, fue feliz durante ocho minutos.
Al salir de la cafetería y mirar hacia su departamento vio las luces rojas dando vueltas y un cuerpo en una sábana blanca más limpia que cualquier atuendo que imaginase en su habitación, caminó erguida con la mirada fija y una sonrisa de esas que había perdido ya hace mucho, sintiendo cada partícula de oxígeno recorrer las venas mientras se dirigía nuevamente a su cuarto, sabía que era el fin, o al menos el final de estar en las calles.


VII
Eran las cuatro de la mañana y Cristina continuaba con olor a fiesta y a amargura, sentada en ese banco de cemento situado detrás de unas rejas frías y solitarias, comiendo del pan tieso que tenia cerca de ella.
Pasadas las cinco de la mañana, despierta Cristina a causa de un olor como a flores con miel, un olor que la trasportó directo a una clase de meditación donde te llevan a ese lugar bonito en tu interior. Se acerca un oficial y abre la celda, en ese momento Cristina sintió el vacío del vértigo, en una combinación de odio con vergüenza logra ver el rostro de Sofía tan limpio y fresco como el día que la conoció en ese campo de tenis.
-Pagué tu fianza, no es una manera de pedir perdón, tómalo como una deuda que tenía pendiente.
Cristina apenas y lograba hablar, mientras su cuerpo se desintoxicaba de tan maravilloso olor, el cuál quedó en una esquina del pequeño perímetro de 3 x 3 envuelto en el pan que comió la noche anterior, limpiándose la boca se dirige hacia el otro lado de las rejas.
-Vi tu rostro en las noticias y vine en cuanto pude, le dijo Sofía, mientras Cristina no detenía su paso fuera de la delegación.
-¡Cris… háblame!
- Comí basura, bebí odio, sueño todos los días con el sonido de la ciudad de noche, los gemidos de las putas y los disparos de sanguinarios en busca de dinero, olvidé caminar erguida, y perdí toda vergüenza. Aún siento el puño de Eric golpeando lo que me quedaba de decencia, y aún así, soy más honesta que vos.
Dio media vuelta y siguió su camino, al llegar a la puerta se volvió y con rencor en su garganta le dijo: - por cierto, los gemidos de las putas son muy parecidos a los tuyos.


VIII
Tras una serie de investigaciones, a Cristina no la pudieron culpar por la muerte de Eric, pero si por posesión de substancias químicas en su alma y en su cuarto, por lo que debía realizar trabajo comunitario durante 1 año.
Le ordenaron entrar a ayudar en una especie de clínica especializada, Cristina tenía que cuidar a los pacientes en su proceso de curación tanto física como mental al trauma, le habían dejado bajo su responsabilidad al paciente del cuarto treinta y tres. Una joven de veintiocho años, totalmente enyesada y sin poder hablar después de caer de la azotea de un edificio.
Firmó los papeles legales y se dirigió de vuelta al Centro de la ciudad a ordenar lo que había dejado.

Comienza a sentir una taquicardia nerviosa en lo que se va acercando a su edificio, en su mente aparecen las imágenes de la ambulancia retirando el cuerpo, las miradas de satisfacción de sus vecinos como si lo sucedido hubiese sido el resultado a sus rezos, mientras sube las escaleras logra oír el vaso cayendo al filo de la tina y el grito se repite en eco dentro de su cabeza. Temblorosa logra abrir el cuarto y se dirige directo a su cama en donde cae desplomada como si hubiese perdido total control de su cuerpo, un llanto incesable saliendo del alma y mil imágenes y sonidos saliendo de sus puños los cuales comenzaron a sangrar al enterrar sus uñas.

Al día siguiente supo que no podía permanecer más en esa habitación, tomó sus pertenencias y se mudó a una casa de ayuda cerca de la clínica donde debía cumplir su condena.
Se recogió el cabello, lavó el rostro y se colocó la bata rosada que debía usar.
Mientras caminaba por esos pasillos verdosos llenos de puertas a su alrededor, el único sonido era el de sus zapatos y el de las ruedas viejas de las camillas, en cada puerta una historia que contenía una tragedia.
Le era difícil encontrar la habitación treinta y tres, puesto que todo el edificio era igual sin importar el pabellón, se detuvo frente a una puerta y decidió entrar a preguntar en cuál habitación estaba. Al entrar vio a un niño al parecer sano en la cama, -¡Hola niño, soy Cristina! El niño en un intento de movilizar la comisura de sus labios para sonreír, sus ojos no se lo permitieron y sonrió con una lágrima. Cristina conmovida, se acercó a él y le preguntó - ¿Qué haces aquí? –Soy Miguel… acabo de perder mis dos brazos. Cristina permaneció callada y un poco asustada, esperando que el niño continuara su historia, se acerco a la cama y se sentó. - mi padrastro es arquitecto ese día lo acompañé a una construcción, habían tantas cosas para jugar que esperé el momento en que se distrajera para apartarme, en lo que salí corriendo me tropecé y pegué contra una maquina extraña que dejó caer unas cajas pesadas sobre mis brazos…. ¿Y vos que haces aquí? Le preguntó Miguel.
Cristina no encontró la forma de explicarle a ese niño su historia, por lo que se levantó de la cama y le dijo que estaba ahí porque venía a visitar al paciente de la treinta y tres y que estaba perdida. El niño no supo explicarle como llegar pero le ayudó diciéndole que la habitación de él era la catorce y que los pabellones se dividen de diez en diez. Una información muy útil pero poco exacta, así que se despidió y siguió su camino.
Se dirigió tres pabellones más allá, en su des ubicación abrió otra puerta, entró despacio y vio un hombre con el rostro vendado, parecía dormido y por la ropa que vio doblada en el sofá, y sus manos que salían de las sábanas, podía calcularle unos treinta y cinco años. No quiso despertarlo, por lo que cerró la puerta y se dirigió al cuarto de al lado.
Al entrar vio a una mujer enyesada y le preguntó si era la treinta y tres, ella asentó la cabeza con un si. Cristina lentamente entro al cuarto, con un paso un poco asustado y viendo hacia toda la habitación se sentó en el sofá, sabía que su paciente no hablaba por lo que no tenía que molestarse en entablar conversación.
Pasada varias horas, después de un silencio eterno en donde sólo se lograba oír su propia respiración, se escucha… -¿Sabes que pasó con el muchacho de al lado? Le preguntó Cristina a su paciente muda, ésta la volvió a ver a los ojos con rostro malencarado. Cristina se calla, y continúa el silencio de las horas.
Pasado un tiempo se levanta Cristina para estirar sus huesos, y ve la hora en un reloj de pared, eran las seis de la tarde, con una sonrisa en su rostro hace el intento de despedirse de la paciente pero esta ni la volteó a ver. Saliendo del cuarto nota a los doctores entrando a la habitación del vendado, en un intento inútil se para de puntilla para mirar a través de la puerta.

Al otro día se dirigió a la clínica y pasó primero por donde Miguel, llevándole un chocolate que tenía por ahí, se sentó en su cama y le dio de comer, mientras ella le contaba sus historias del colegio y repetía un par de porras que aún recordaba con sus mímicas.
Luego se dirigía a la treinta y tres sentándose en el sofá resignada a que venía toda una tarde de silencio, dejó la puerta de la habitación abierta y con cualquier sonido se levantaba para ver si estaban haciendo algo en el cuarto de al lado.
Así pasaban sus semanas, iniciando el recorrido donde Miguel realizando piruetas para entretenerlo y largas y aburridas tardes donde la muda.
Un día, consumida en su mundo silencioso, tirada en el sofá nota algo brillante en el dedo de la muda. -¿es usted casada? La mujer la volteó a ver, y le respondió con la cabeza, Cristina volteó a ver su dedo, y le dice: - Yo una vez estuve a punto de casarme, y con esas palabras abrió el baúl que tenía enterrado ya hace mucho en el fondo del alma, comenzó a desempolvar los recuerdos, y así se volvió paciente de su propia paciente, tomo a la muda como terapeuta. - Hace poco más de dos años me iba a casar, con el llamado “Señor Perfecto” pero este me abandono sin decir una palabra, un día simplemente desapareció. Los primeros días era un llanto desgarrador, las siguientes semanas experimente una frustrante ira, no podía ni contestar el teléfono por miedo a que no fuese él. Un mes en cama, hasta que mi madre con su angustia me regalo un viaje que me trajo hasta acá, vaya.. largo viaje.
Y así sus días habían cambiado, la muda le daba dinero para comprarle el dulce a Miguel, con él recordaba su infancia y luego tomaba unas flores de la calles y se las dejaba a una enfermera para que se las llevara el vendado, y terminaba su recorrido llorando y sacando todos sus temores y traumas con la muda.

Al cabo de unos meses con la misma rutina, se acerca la enfermera de las flores, y le comenta a Cristina que el paciente de la treinta y dos había mejorado bastante y tras 4 cirugías reconstructivas hoy le quitarían las vendas. Cristina corrió en busca de las mejores flores de los jardines vecinos, y esperó que la enfermera la llamara,
- ¡Cris, ven! Le dijo.
Al entrar a la habitación estaba Marco sentado a la orilla de la cama, y le dijo:
- ¡Así que sos vos la que me ha estado trayendo las flores!
Cristina no lo pudo negar y menos con ese ramo gigantesco que tenia entre las manos, la enfermera salió del cuarto dejándolos solos.
Al cabo de dos horas, Cristina entra al cuarto de la muda y comienza a pegar brincos con gritos silenciosos de felicidad, - ¡Lo amo! ¡Lo amo! Decía sin parar.
Así que la entrada al cuarto de Marco se volvió parte de su rutina diaria.

Un día, estaba Cristina sentada en el sofá de la muda, sin mucho de que hablar, y de repente la muda le dice: -¡No me caí, me tire!... Cristina en un movimiento rápido de su rostro la volteó a ver. –Me llamo Adriana, Fui a visitar a mi esposo a su trabajo y lo encontré con otra, salí corriendo para la azotea sin ánimos de nada, al llegar arriba tuvimos una discusión fuerte, y en cinco segundos de poca lucidez y con mis ganas de que se sintiera bien culpable me lancé, ¡pensé que era menos alto!... desperté y estaba aquí, en este pequeño universo aislado del exterior, y con la hinchazón no me salió el anillo, pero apenas salga de acá iniciaré el divorcio.
Cristina lograba meter botellas de vino al cuarto de Adriana, y así realizaban sus terapias con ayuda de la enfermera la cuál colaboraba bebiendo,

y después de sus noches de terapia se escabullía al cuarto de Marco.












IX
Eran las siete de la mañana mientras Cristina tomaba su café para despertarse y dirigirse a la clínica, en lo que se le acerca una compañera de habitación diciéndolo: -¡Cris, esto es para vos! … entregándole una carta ya un poco arrugada. Con el seño fruncido y mirada nerviosa se dispone a leerla, cada letra que leía pesaba más de una tonelada, haciendo de la carta la más pesada por lo que no la pudo mantener más en sus manos, toma sus pocas pertenencias que llevaba en el bolso y se dirige a la delegación con una solicitud de extenderle el plazo de su condena, fue algo imposible de concederle.
Lamentablemente la carta había llegado hace tres días, por lo que no logró ni despedirse de sus amigos en la clínica, las normas eran muy estrictas y nadie del exterior podía entrar.
Esperó todo el día fuera de la clínica por la enfermera, al verla salir Cristina se acerca con rostro de ilusión entregándole una bolsa de papel con varios objetos para regalar a sus amigos y solicitándole a la enfermera (con palabras salidas de la profundidad de su “yo” que creía muerto) darles la explicación del porque se fue sin despedirse, y un recado para cada uno.

Con el tiempo Cristina había aprendido a no apegarse a las personas, pero alejarse de esas tres fue de lo más duro que le toco hacer.

Ya con su cuerpo limpio y su mente sana, volvió a su hogar para cerrar el paréntesis que abrió esa tarde de domingo hacía ya dos años y siente meses.
Atraviesa la puerta de su cuarto, el cual estaba tal como lo había dejado, siente un vacio con olor a sal, y esa máquina contestadora aún palpitaba de recuerdos viejos. Con la curiosidad en la yema de los dedos, se acerca Cristina sin ningún pensamiento en su cabeza al teléfono, con su mirada penetraba el botón para oírlos, oír esa voz que un día amó, entregando alguna excusa comprada en el mercado. “piiiii, primer mensaje” – Buenas tardes, le hablamos de la Clínica Espezializada del Trauma, tenemos un paciente hace varias semanas que ha perdido su memoria y lo único que encontramos fue el nombre de Cristina Miurek y un teléfono en la billetera, favor devolver la llamada cuanto antes.
Petrificada y con el latido de su corazón en la lengua oyó el siguiente mensaje “piiii, segundo mensaje” Buenas noches, por favor devolver la llamada, tenemos un paciente con trauma y reconstrucción facial en la habitación 32 de la Clínica Espezializada del Trauma, y sólo tenemos el teléfono de Cristina Miurek, el paciente ha perdido la memoria y necesitamos que lo vengan a reconocer, cominiq…. Con la mirada ida y lágrimas en sus ojos borra Cristina los mensajes faltantes.
– Marco. Suspira sin aliento.